Archivos para junio, 2012

En La música es la clave de esta semana, con Adrián Bernal al guión y al micro y German Barahona en la mesa de sonido, aprovechando su paso por el Centro Cultural de España en Tegucigalpa para el toque del sábado 23 de junio tuvimos la suerte de contar en la CCET Radio con la presencia de Vieja y Dros, guitarra y voz, respectivamente, de la banda salvadoreña Adhesivo, con quienes platicamos sobre sus trabajos, su trayectoria, sus planes y, claro está, su música.

Sin más ni menos arrancamos.

¡Bienvenid@s al ska de la gente!

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Se llamaba Rodney King, y se murió este domingo pasado. No era un gran tipo, en realidad. Tampoco necesariamente un mal tipo, quiero decir, tuvo una vida difícil y todo eso pero, vamos, nada que ver con Malcom X, con el reverendo King, con Rosa Parks, con Angela Davis, con Mumia… Nada que ver… Y aún así se convirtió en un símbolo, cuando su único logro fue tener la mala suerte de toparse con aquellos chepos racistas. Rodney King no era un gran tipo, es cierto, ya lo sé, tenía antecedentes por robo con violencia, conducción bajo los efectos del alcohol y otras cosas. No era un gran tipo, pero si lo comparas con otros tipos, repito. Con tipos y tipas muy grandes. Rodney King era un hombre que vivió como casi todo el mundo, como pudo, como le permitió este sistema que asfixia a los de abajo, después de todo. No era tan diferente de vos, o de mí. Ya había cumplido su condena ¿no? Y, vale, la cagó aquella noche: no hizo caso de las señales de la policía, se saltó semáforos, tal vez iba tomado… ¿Pero justifica eso la paliza que le pegan? He visto el vídeo, hermano, le revientan a palos, le meten descargas eléctricas, le hacen mierda. Y un chaval lo graba todo. Y aún así en el juicio, al año siguiente, un jurado compuesto únicamente por blancos rechaza todas las acusaciones de abuso de autoridad, uso excesivo de la fuerza o agresión racista de la fiscalía, y de la opinión pública, sobre los policías, todos igualmente blancos, menos un hispano. Y cómo no iba a convertirse en símbolo Rodney King, después de aquello. Después de aquello el sur de la ciudad de Los Ángeles se incendia como pocas veces había visto la sociedad estadounidense. Se incendia con la chispa de la paliza a Rodney King y el fuego se alimenta con el odio de siglos de racismo, de esclavitud y de pobreza; y tanto el odio como el fuego, una vez prenden, no entienden ya nada de reivindicaciones o de política, simplemente queman y devoran, hasta que no queda nada, ni siquiera ellos mismos.

En el programa de esta semana de La música es la clave, tomando como punto de partida el reciente fallecimiento, el pasado domingo 17 de junio, de Rodney King, aquel taxista negro apaleado por la policía de Los Ángeles, Estados Unidos, el 3 de marzo de 1991, revisamos, como siempre con la música como hilo conductor, los importantes disturbios que tuvieron lugar en esta ciudad californiana, especialmente en los barrios pobres, guetos azotados por el desempleo y la pobreza, sobre todo durante la dura crisis económica de los años ’80, y por un racismo y una brutalidad policial seculares; revisamos, pues, aquellos disturbios que estallaron de forma incontrolable, durante algunas semanas al menos, el año siguiente a aquella paliza, como consecuencia de un fallo judicial que dejaba absolutamente impunes a todos los implicados.

Así que, sin más ni menos, arrancamos.

Bienvenid@s a aquel 29 de abril de 1992.

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En La música es la clave de esta semana replicamos lo mejor del concierto que Nelson Pavón y La Facultad Incendiaria ofrecieron el pasado sábado 9 de junio en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa: reggae, cumbia, rock y mucha actitud contestataria en este nuevo y prometedor proyecto musical hondureño.

¡Bienvenidxs!

http://www.ivoox.com/musica-es-clave-28-13-junio_md_1286534_1.mp3″

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“El desaparecido es una incógnita. No está”, dice Videla en una rueda de prensa. No está. No es nada, excepto un desaparecido, dice, como quien recita el catecismo sin entender bien bien de qué está hablando. Algo de religioso, sí que parece que tiene un desaparecido, de misterio, casi. Casi ubicuo, tal vez. No está pero está. Está más allá de lo humano, entonces. Desapareció un día, así sin más, se lo llevó un rayo, un huracán, un disparo de nieve, como cantaba Silvio. ¿Y a quién responsabilizar, si el desaparecido decidió desaparecer una mañana, si nadie sabe, si nadie vio, si nadie oyó? ¿Acaso, como pensaba Videla, los argentinos no eran derechos y humanos? ¿Acaso no había que sacar al país del caos? ¿A la región del caos? ¿Acaso no miraba satisfecho el primer mundo esos experimentos de fascismo de mercado y libre comercio en América Latina? ¿De quién es la culpa, entonces? ¿A quién se le ocurre en aquellos tiempos que corrían, en estos tiempos que corren, desaparecer? El desaparecido está y no está, parece que dice Videla en la rueda de prensa, como si la culpa fuera del desaparecido, como si la culpa fuera de la desaparecida. Como si la cosa no fuera con él…

El desaparecido no está. O está y no está. No recuerdo dónde miré ese vídeo. Tal vez sólo lo escuché. Puede incluso que yo mismo lo pusiera, en algún otro programa de radio. No me acuerdo. Qué importa, de cualquier manera, no consigo quitármelo de la cabeza. No puedo dejar de oír su voz, esa voz como de basurero cinco minutos antes que pase el camión. Esa sonrisa de zopilote. Esos ojos de no haber visto nunca amancer. El desaparecido está y no está. Y el ser humano tampoco está. Igual que no pueden existir a la vez, dice Videla, desaparecido y persona, no pueden existir al mismo tiempo torturadores y personas, asesinos y personas, gente que hace desaparecer a otra gente y personas. Al final, absurda paradoja, lo único que queda es la negación de todo, no ya personas, queda nomás el que hace desaparecer y el desaparecido. Y al que hace desaparecer, y a quien le da la orden, la queda el dudoso privilegio de haber inventado algo peor que la muerte.

Déjame escuchar este tango de Piazzolla, mientras hablamos. Mientras hablamos no de quien hizo desaparecer. De esos ya se habló mucho, a ellos ya les ajustaremos las cuentas, ya les ajustaremos la memoria. Déjame escuchar a Piazzolla. Déjame hablar de quienes olvidamos.

No sé por qué me acuerdo ahora de una vieja canción, creo que nos viene de maravilla, decía algo así como: Los amigos del barrio pueden desaparecer / Los cantores de radio pueden desaparecer / Los que están en los diarios pueden desaparecer / La persona que amas puede desaparecer / Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire / Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle / Los amigos del barrio pueden desaparecer / Pero los dinosaurios van a desaparecer.

Hola a todos y a todas. Están escuchando una nueva edición de La música es la clave, el programa sobre música con conciencia, música como arma cargada de futuro de la CCET Radio, la emisora online del Centro Cultural de España en Tegucigalpa sonando a través de la url http://www.ccet-aecid.hn. Después de algunas semanas sin programa retomamos con fuerza micrófono y mesa de sonido, aunque esta vez el plural es una forma de hablar, ya que les saluda solo ante el peligro Adrián Bernal al guión, al micro y al control técnico hoy miércoles 6 de junio, en vivo y en directo. El programa de esta semana lo dedicamos a repasar a través de la música uno de los episodios más terribles del siglo XX, los desaparecidos por las infames dictaduras fascistas de América Latina que tuvieron lugar especialmente en el Cono Sur, pero no únicamente, pues con mayor o menor intensidad, tanto en Suramerica como en Centroamérica, o incluso en el Caribe, se replicaron dichas prácticas en los años ’70 y ’80, en el marco de la llamada Operación Cóndor.

Así que, sin más ni menos, arrancamos. Dejen la memoria ahí, donde se olvida el olvido, para que el verdugo sepa que a donde vaya yo lo sigo.

¡Bienvenidxs!

http://www.ivoox.com/musica-es-clave-27-6-junio_md_1273979_1.mp3″

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