Se llamaba Rodney King, y se murió este domingo pasado. No era un gran tipo, en realidad. Tampoco necesariamente un mal tipo, quiero decir, tuvo una vida difícil y todo eso pero, vamos, nada que ver con Malcom X, con el reverendo King, con Rosa Parks, con Angela Davis, con Mumia… Nada que ver… Y aún así se convirtió en un símbolo, cuando su único logro fue tener la mala suerte de toparse con aquellos chepos racistas. Rodney King no era un gran tipo, es cierto, ya lo sé, tenía antecedentes por robo con violencia, conducción bajo los efectos del alcohol y otras cosas. No era un gran tipo, pero si lo comparas con otros tipos, repito. Con tipos y tipas muy grandes. Rodney King era un hombre que vivió como casi todo el mundo, como pudo, como le permitió este sistema que asfixia a los de abajo, después de todo. No era tan diferente de vos, o de mí. Ya había cumplido su condena ¿no? Y, vale, la cagó aquella noche: no hizo caso de las señales de la policía, se saltó semáforos, tal vez iba tomado… ¿Pero justifica eso la paliza que le pegan? He visto el vídeo, hermano, le revientan a palos, le meten descargas eléctricas, le hacen mierda. Y un chaval lo graba todo. Y aún así en el juicio, al año siguiente, un jurado compuesto únicamente por blancos rechaza todas las acusaciones de abuso de autoridad, uso excesivo de la fuerza o agresión racista de la fiscalía, y de la opinión pública, sobre los policías, todos igualmente blancos, menos un hispano. Y cómo no iba a convertirse en símbolo Rodney King, después de aquello. Después de aquello el sur de la ciudad de Los Ángeles se incendia como pocas veces había visto la sociedad estadounidense. Se incendia con la chispa de la paliza a Rodney King y el fuego se alimenta con el odio de siglos de racismo, de esclavitud y de pobreza; y tanto el odio como el fuego, una vez prenden, no entienden ya nada de reivindicaciones o de política, simplemente queman y devoran, hasta que no queda nada, ni siquiera ellos mismos.

En el programa de esta semana de La música es la clave, tomando como punto de partida el reciente fallecimiento, el pasado domingo 17 de junio, de Rodney King, aquel taxista negro apaleado por la policía de Los Ángeles, Estados Unidos, el 3 de marzo de 1991, revisamos, como siempre con la música como hilo conductor, los importantes disturbios que tuvieron lugar en esta ciudad californiana, especialmente en los barrios pobres, guetos azotados por el desempleo y la pobreza, sobre todo durante la dura crisis económica de los años ’80, y por un racismo y una brutalidad policial seculares; revisamos, pues, aquellos disturbios que estallaron de forma incontrolable, durante algunas semanas al menos, el año siguiente a aquella paliza, como consecuencia de un fallo judicial que dejaba absolutamente impunes a todos los implicados.

Así que, sin más ni menos, arrancamos.

Bienvenid@s a aquel 29 de abril de 1992.

http://www.ivoox.com/musica-es-clave-29-20-junio_md_1298768_1.mp3″

Para escuchar el programa clica en el reproductor de arriba o descárgatelo aquí (botón derecho y “guardar como”).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s